Una solución creativa al conflicto social que se está planteando con la final de Copa de SM El Rey.

D. Carlo Mª Cipolla, que en paz descanse, en su obra Allegro Ma Non Troppo, consensuada como una de la mejores sátiras sobre la estupidez humana, establece cuatro categorías en las cuales los individuos (Bibiana Aído y semejantes añadiría “e individuas”) se clasifican ellos solitos (por sus actos…):

  1. INTELIGENTES: individuos que buscan su bien y el de los demás.
  2. INCAUTOS: individuos que hacen el bien, aún a costa de perjudicarse a sí mismos.
  3. MALVADOS: individuos  que buscan su bien, a costa del de los demás.
  4. ESTÚPIDOS (categoría en la cual una criatura semejante, que se cree más, es un campeón): individuos que se perjudican a sí mismos  y a los demás.

“Tengo la firme convicción, avalada por años de observación y experimentación, de que los hombres no son iguales, de que algunos son estúpidos y otros no lo son… Nadie sabe, entiende o puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo que hace. En realidad no existe explicación -o mejor dicho- solo hay una explicación: la persona en cuestión es estúpida.” (Carlo M. Cipolla)

En Las Leyes fundamentales de la Estupidez Humana, dice que la primera ley es «Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo». Dicho de otro modo… estamos rodeados de estas criaturas.

Es evidente que una criatura semejante, muchos de cuyos actos son despreciables y limitados, que no aprecia lo que otros valoramos tanto que, en circunstancias determinadas, ponemos en juego nuestra propia vida: el Himno (incluida la letra… lolo… lolo… lololololo…), la Bandera y El Rey españoles, tres símbolos de esta nación a la que no hace aprecio (el mayor de los desprecios): ESPAÑA.

«En un partido entre el Athletic y el Barcelona es normal que pueda suceder esto con las aficiones de Catalunya y Euskadi. Ya ha sucedido en otras ocasiones. No hay que escandalizarse más de la cuenta. Debemos respetar la opinión mayoritaria o no de las aficiones mientras se haga sin violencia. No pasa nada, estamos en democracia».

(http://www.marca.com/2015/03/23/futbol/madrid-barcelona/1427067237.html)

¿Cómo que no pasa nada, criatura?

Mientras Francisco Javier Soria, natural de Málaga, 36 años, casado y esperando un hijo, moría el pasado 28 de enero en una misión de la ONU destacada en el sur del Líbano, precisamente como parte del contingente ESPAÑOL (Himno, Bandera y Rey son sus símbolos) allí desplegado para “pacificar” esa zona tan conflictiva, me pregunto qué haría esa criatura…

Casi con toda seguridad, si no lo tenía ya pergeñado, estaría maquinando ese  discursito, despreciable y limitado, que ha soltado a la prensa, en relación a los posibles silbidos (de “sinvergüenzas” ha tachado Guus Hiddink –seleccionador holandés– a sus compatriotas que pitaron a Iniesta, “por faltarle al respeto a una persona tan grande”… publicado en todos los periódicos y telediarios) de ambas aficiones en la final de la Copa del Rey, con la cara dura “de perjudicarse a sí misma y a los demás” que le caracteriza y… ¡caramba si le hace justicia¡

¡Claro que pasa! Por no entender que se tratan de los símbolos de toda una nación (es posible que no coincidamos en este concepto, pero esa criatura está obligada a lo que recoge la Carta Magna… de todos los españoles), el Himno, la Bandera y el Rey, que merecen el máximo respeto, por todo ello, esa criatura no es más, es menos. Porque sustrae. Porque divide. Porque enfrenta… perjudicándose a sí misma y a los demás.

Silbar a la Bandera, al Himno ó al Rey es una falta de respeto, una injuria. Si hubiesen políticos inteligentes capaces de aplicar la ley, lo mismo que la Delegación del Gobierno autoriza o no cualquier manifestación, harían lo siguiente de forma muy creativa:

  1. Se advierte de las consecuencias de los actos ofensivos para el conjunto de la nación, y si se producen…
  2. Suspender el partido.
  3. Desalojar el estadio.
  4. No devolver el coste de la entrada a nadie. Aquí no hay justos ni pecadores. Cuando se permite injuriar al Rey, a la Bandera y al Himno, se es culpable de no señalar al que está injuriando. No me imagino en USA, un solo recinto deportivo, o de otra clase, donde es obligatorio izar la bandera y cantar el himno, que haya ni un solo ciudadano  que se atreva a silbar…  

Como ha manifestado Pau Gasol: “En Estados Unidos sería impensable que se pitara al himno nacional». En España… recordemos al “gran” Zapatero y su episodio con la bandera de EEUU…

  • Multar millonariamente al Athletic (Club de mis amores, qué pena…) y al Barcelona: todo lo que hayan recaudado a costa de esta competición.
  • Dos años de castigo por injurias a la NACIÓN ESPAÑOLA sin jugar la Copa de SM El Rey… de España.

El Consejo Superior de Deportes entra de oficio en otras cuestiones importantes como el racismo o el doping, por ejemplo, y me pregunto ¿es ésta menos grave?

Sr. Cardenal, haga algo al respecto¡¡¡

¿Por qué digo que sería una solución muy creativa?

En la “Exposición de motivos” de Propuesta de Decisión del Parlamento Europeo y del Consejo relativa al Año Europeo de la Creatividad y de la Innovación, 2009, se decía textualmente en la primera frase: Europa necesita impulsar su capacidad de creatividad e innovación, por motivos tanto sociales como económicos.

El tema que nos ocupa es una ocasión pintiparada para aportar una solución a un asunto social, que ya ha superado los límites de la paciencia de todos a los que nos ofende que se pite al Himno,  a la Bandera ó al Rey, constantemente “en el salón de nuestra casa”.

Según MacKinnon, son tres las condiciones que debe cumplir cualquier “producto” creativo:

  1. Novedad o estadísticamente poco frecuente. Sería nuevo y único… para variar en una España tan confusa y tibia en estas cuestiones.
  2.  Ayudar a resolver un problema, reto u oportunidad, en su totalidad o parcialmente. Radicalmente se dejaría de injuriar gratuitamente a los símbolos de España. Quizás no inmediatamente, pero… sería un buen comienzo.
  3. Concretarse en una realidad. Daríamos la vuelta al mundo en todos los rotativos importantes, telediarios de todas las cadenas, programas de radio etc. Olé sus… arrestos, dirían en todos los rincones del mundo que sí aprecian a España.

Albert Camus decía que “el fútbol… tan denostado, sí que contiene aquello que necesita emocionalmente mucha gente… pasión”, pero no hay que permitir que por la pasión del fútbol se justifiquen las injurias, silbidos en este caso, a tres cosas que identifican toda una nación: España.

¿Te enteras, criatura?

Yo soy español, nacido en La Rioja, español, criado en Sevilla, español, afincado en Madrid, español… ¡Aupa Athletic!

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