Esta mañana, he tenido el placer de visitar mi banco favorito, BANCA PUEYO, del cual soy cliente desde que abrieron su primera oficina en la calle Luchana hace casi veinte años. Y he tenido dos motivos de satisfacción, algo inaudito en un banco si no eres dueño, accionista o titular de tarjeta opaca (se avecinan tiempos duros para estos últimos), relacionados con dos inventos dispares.

El primero, tiene que ver con otro cliente que se encontraba allí en ese momento. Me ha mostrado un medio de transporte innovador y desconocido para mi. Había visto cosas similares en los aeropuertos gigantescos y sabía que los inventores llevan más de un siglo soñando con que nos podamos mover con una sola rueda.

¿Se convertirá verdaderamente en un medio de transporte?

Esto es lo que dicen textualmente en el Sitio Web del aparatito:

The SOLOWHEEL is the smallest, greenest, most convenient «People Mover» ever invented. This gyro-stabilized electric unicycle is compact and fun to ride and is intended to be used as you would use an electric bicycle.

Después de una pequeña exhibición de cómo funciona y detalles de su autonomía, 40 km., le he preguntado si tenía intención de distribuirlo en nuestro país y me ha comentado que lo pensó, pero lo desestimó.

– El único problema es que estoy jubilado; tengo 61 años… me dijo con cierta nostalgia de su vida activa.

Somos de las pocas culturas que “aparcan” a sus mayores estando en plenitud y sobre todo teniendo iniciativas innovadoras… y, encima, la empresa y otras instancias tratan de convencernos de que ese es el camino. Error…

El segundo,  tiene que ver con el “invento” catalán y la suerte que tengo de ser cliente de este banco privado extremeño: BANCA PUEYO, nada de “poyo”, “pillo”, “payo” y otras confusiones. Tienen un trato exquisito, entendiendo que solo con una experiencia de cliente excepcional y generando la confianza necesaria en una marca desconocida para la mayoría, pueden seguir saneadamente creciendo como lo hacen desde 1890, poco a poco.

Según he podido leer en un periódico de tirada nacional, la deuda autonómica catalana pasaría a ser “bono basura” en caso de escisión o secesión, no sé muy bien qué pretenden,  y que los fondos de inversión están presionando a los bancos de esa comunidad, para que hagan público qué piensan hacer con sus sedes sociales y con otras cuitas bancarias que tanto preocupan. Parece ser que no pueden pronunciarse todavía porque tendrían “piquetes” delante de las oficinas desde ese mismo instante. Caramba… Si los inversores extranjeros se protegen ante la deriva catalana, ni me imagino lo que le va a costar al común de los mortales catalanes que no tenga recursos para protegerse… Adéu.

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