Dos inventos dispares de futuro incierto

Esta mañana, he tenido el placer de visitar mi banco favorito, BANCA PUEYO, del cual soy cliente desde que abrieron su primera oficina en la calle Luchana hace casi veinte años. Y he tenido dos motivos de satisfacción, algo inaudito en un banco si no eres dueño, accionista o titular de tarjeta opaca (se avecinan tiempos duros para estos últimos), relacionados con dos inventos dispares.

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